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¿Qué hacemos mal? Barcelona, epicentro de la crisis de vivienda en Europa según el New York Times

La capital catalana se convierte en el epicentro de una escasez de vivienda que dispara la desigualdad en Europa

¿Qué hacemos mal? Barcelona, epicentro de la crisis de vivienda en Europa según el New York Times
Vista de Barcelona desde el Park Güell.

El New Yotk Times lo tiene claro: Barcelona se ha convertido en el símbolo de una crisis de vivienda que azota Europa. Nuestra ciudad, aún popular alrededor del mundo para la industria turístca, enfrenta una escasez de viviendas asequibles que, de acuerdo con los datos explotados por el artículo, ha disparado los alquileres un 68% en una década, mientras los salarios crecen a un ritmo mucho menor (33%). El resultado: una desigualdad galopante que deja a residentes desprotegidos.

¿Culpa del turismo?

El texto covenientemente señanala que desde 2015, casi el 10% de las viviendas españolas se han convertido en alquileres temporales, impulsadas por 15 millones de turistas anuales y la llegada de trabajadores extranjeros. No obstante, estudios académicos matizan esta narrativa. Un análisis publicado en ScienceDirect (2023) sobre el impacto del turismo en la asequibilidad de la vivienda en Croacia -un caso comparable- indica que, aunque la intensidad turística afecta los precios, factores estructurales como la falta de construcción y las políticas de suelo son determinantes clave. En España, el Banco de España estima que se necesitan 1.5 millones de viviendas adicionales para equilibrar el mercado, pero solo se construyen 90.000 al año, frente a las 650.000 de 2008. Esto sugiere que la escasez de oferta, más que el turismo, es el núcleo del problema.

El alcalde Jaume Collboni ha implementado medidas como topes a los alquileres, que han reducido los precios un 6% a corto plazo, así como la prohibición de licencias de Airbnb a partir de 2028, liberando 10.000 pisos –poco más del 1% del parque total-. La Generalitat planea a su vez «50.000 viviendas asequibles para 2030» . Sin embargo, la evidencia sobre los topes de alquiler es contradictoria. Las investigaciones clásicas, como las de Glaeser y Luttmer (2003), advierten que los topes pueden generar escasez a largo plazo y desincentivar la inversión, un riesgo que propietarios españoles ya señalan al optar por dejar viviendas vacías. Un mercado con esasez de oferta que no atrae la inversión desalienta la construcción de nueva vivienda, deja estancada -o reduce- dicha oferta y agrava el problema con elaumento demográfico de la ciudad.

Activistas como Max Carbonell exigen «usar las 75.000 viviendas vacías de Barcelona», pero cabe recordar que las normativas proteccionistas suelen desalentar a los arrendadores. Salvador Illa, presidente de Cataluña, defiende que “la vivienda debe ser un derecho, no un negocio”, mientras el New York Times conecta esta crisis con un desafío europeo: los alquileres en la UE subieron un 20% en 10 años -Eurostat-, erosionando el tejido social. Sin embargo, culpar al turismo omite factores como la especulación inmobiliaria y la falta de vivienda social, que en España apenas alcanza el 2.5% del total, frente al 15% del promedio europeo (OECD, 2019).

En conclusión, aunque Barcelona refleja una crisis real, la literatura económica sugiere que las soluciones actuales —centrar esfuerzos en el turismo y los topes de alquiler— podrían ser insuficientes o contraproducentes. Sin una estrategia integral que aborde la oferta y entienda las dinámicas del mercado, el problema persistirá.

Guillem Espaulella
Guillem Espaulella
Politòleg per la Universitat Pompeu Fabra.

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