La diputada de Junts Anna Navarro, uno de los grandes fichajes de Carles Puigdemont para las elecciones autonómicas de 2024, ha protagonizado un sorprendente episodio en el Parlament al exponer abiertamente las diferencias de trato que, según su denuncia, reciben los retornados con respecto a los inmigrantes irregulares. Navarro ha relatado que a su llegada a Barcelona intentó ser atendida en dos CAP sin que ello fuera posible porque aún no tenía una nómina.
«No tenemos derecho a ir al CAP porque no tenemos una nómina», ha dicho, «otras personas entran en este país y pueden ir al CAP. La enfermera me dijo: ‘Si usted fuera una inmigrante, le darían cita hoy mismo’. Tardaron dos o tres meses en poder atenderme en un CAP. Dos CAP diferentes y no me querían atender. Un ejemplo de cómo retornamos aquí».
El laberinto de los impuestos
La diputada de Junts ha asegurado que, debido a esta situación, tuvo que suscribir un seguro privado para poder ser atendida en un centro sanitario. Y ha añadido que los retornados no entienden «bien» otras cuestiones como el pago de impuestos porque, ha asegurado, en países como EEUU no existe «un impuesto de la propiedad» como sí sucede en España.
Rufián estalla
Las palabras de Navarro han generado gran indignación tanto entre políticos como entre ciudadanos. Así, el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, ha tildado a la diputada de Junts de clasista, racista y mediocre.
El sindicato FTC/IAC Hospital del Mar también se ha referido al escándalo en su cuenta de X. Esta entidad ha asegurado que el discurso de Navarro es «peligroso» y que se está «naturalizando e interiorizando». «Van ganando el relato«, ha añadido, «hay que rechazar firmemente estas afirmaciones por neutras que puedan parecer».
La pregunta correcta
Pero las preguntas correctas, como suele suceder, las ha hecho un usuario de X, que ha puesto el dedo en la llaga al señalar que Anna Navarro lleva 30 años sin cotizar en España y que ha llegado como «enchufada» a la política para «exigir».