Indignación total en Catalunya. Dos empleados de Renfe habrían saboteado deliberadamente más de 40 trenes, provocando la cancelación de servicios esenciales en plena jornada laboral. El incidente tuvo lugar el martes y afectó especialmente a las líneas R1, R3 y R4 de Rodalies en Cataluña, dejando a miles de pasajeros desatendidos.
Este episodio ha desatada una profunda animadversión hacia la compañía y los responsables en particular, que se amparan en una huelga.
Renfe aparta a dos trabajadores por el sabotaje de varias decenas de trenes durante la huelga de Rodalieshttps://t.co/imN6BTRK6s Por @apuente
— elDiario.es (@eldiarioes) April 2, 2025
La investigación interna de Renfe apunta a que los empleados, apartados de momento de sus funciones, habrían dado instrucciones erróneas a maquinistas y personal operativo, generando el caos que paralizó parte de la red ferroviaria. Aunque los detalles exactos aún están bajo análisis, la magnitud del impacto, no precisamente menor, ha encendido los ánimos de una ciudadanía ya cansada de interrupciones en el servicio, popular por sus deficiencias ya en situaciones normales.
Una minoria d'empleats privilegiats i políticament radicals de @Renfe , una companyia en fallida operativa i moral a Catalunya, putejant la vida i la feina de milers de treballadors d'un país.
— Ramon Iglesias (@RamonIglesias68) April 1, 2025
Hi hauria d'haver nesures radicals. https://t.co/cicrVf0fnh
Esto es acojonante y en cualquier empresa normal supone un despido inmediato. https://t.co/hENXh2mlhH
— Víctor de Elena (@victordeelena) April 2, 2025
Renfe ha prometido llevar el caso a los tribunales si se confirman las sospechas, pero ello nocalma los ánimos. Este episodio es la gota que colma el vaso en un sistema ferroviario que ya arrastra problemas crónicos de puntualidad y mantenimiento. La indignación se ha hecho especialmente patente entre los usuarios habituales, para quienes Renfe es la única vía de transporte viable que viajan a diario a Barcelona y otras ciudades. La anteposición de los intereses personales o sindicales al bienestar colectivo resuena con fuerza en un momento en que la confianza en las instituciones públicas está en entredicho, con la población ya harta de servicios deficientes y clamores sin respuesta.