Ancelotti en la cuerda floja. El entrenador vuelve a encontrarse bajo presión en el Real Madrid. La afición merengue, hastiada por el actual rumbo del club blanco, ha elevado el tono de sus ya habitaules críticas en las últimas horas, convirtiendo al técnico italiano en el epicentro de un debate que sacude las redes. A pesar de su sólido historial, con 15 títulos en su haber durante sus dos etapas al frente del Madrid, el presente del equipo ha generado una ola de descontento que no parece dar tregua.
Por cierto: hay que echar a Ancelotti. Buenas noches
— Yihi (@YihiRM) April 2, 2025
Un malestar creciente
El malestar entre los seguidores no es nuevo, pero ha alcanzado un punto crítico esta madrugada. Las redes sociales, terreno habitual de las pasiones futboleras, reflejan una corriente mayoritaria que reclama, ya, un cambio en el banquillo. La afición, que ha celebrado con Ancelotti éxitos recientes como la Liga y la Champions de 2024, cuestiona de nuevo su capacidad para liderar al equipo en un momento de irregularidad. La sensación de que el Real Madrid no encuentra su rumbo ha puesto al técnico en una posición delicada, a pesar de que su contrato se extiende hasta 2026.
El fútbol pide a gritos que le demos el finiquito a Ancelotti y le traigamos de vuelta. Es el elegido pic.twitter.com/HATR3CCtJj
— bellingjamon (@bellingjamonn) April 1, 2025
El Real Madrid de Ancelotti si hacer el ridículo fuese un deporte
— Danik (@DanikRM_) April 1, 2025
pic.twitter.com/uGoMDUK4EC
Eres un miserable.
— Cᴀꜱᴛɪʟʟᴏ (@Castillo__Rm) April 1, 2025
Ancelotti, vete ya. pic.twitter.com/0QIQpQ5PDz
La directiva, encabezada por Florentino Pérez, no parece dispuesta a pronunicarse, pero la presión de la afición podría forzar una reflexión en los despachos del Santiago Bernabéu. Ancelotti, conocido por su calma y su habilidad para gestionar vestuarios complejos, enfrenta ahora el desafío de revertir la percepción de un sector importante del madridismo que ve en su continuidad un obstáculo para el futuro del club. Mientras el equipo sigue compitiendo en las principales competiciones, el ruido externo no cesa. ¿hasta cuándo resistirá Ancelotti esta embestida?