Aliança Catalana se dispara. El último barómetro del CEO dibuja un escenario político en Cataluña altamente fragmentado, sin mayorías claras y con un apoyo a la independencia que cae a mínimos históricos. Según la encuesta, solo un 38% de los catalanes estarían a favor de la independencia, mientras que un 54% se oponen, una tendencia que refleja un declive del apoyo a la secesión más que significativo en la opinión pública respecto a los últimos años.
#Cataluña– Encuesta CEO (27m): Aliança Catalana se dispara
— EM-electomania.es (@electo_mania) March 27, 2025
🌹PSOE-PSC 25/29% (41/43)
🍈Junts 15/19% (27/29)
🍋ERC 13/16% (21/23)
💧PP 10/12% (14/16)
🥦Vox 7/10% (10/12)
🌷Comuns-Sumar 6/8% (6/7)
🪼AC 5/7% (8/10)
🍍CUP 3/5% (3/4)
🎯Pollcheck: 4,1/10
👇https://t.co/9kE1Ss9wug pic.twitter.com/Ee3ddFXZNj
Un parlamento fragmentado
El PSC se mantiene como primera fuerza con una estimación de 41-43 escaños respecto a los 42 obtenidos en las elecciones de 2024. Junts sufre un notable retroceso, cayendo de 35 a 27-29 escaños, mientras que Aliança Catalana crece de 2 a 8-10 escaños, nutriéndose a costa del partido de Puigdemont, cuyo apoyo al Gobierno de Sánchez parece estar pasándole factura.
ERC se mantiene relativamente estable con una proyección de 21-23 escaños (20 en 2024), al igual que los Comuns, que se sitúan en 6-7 escaños (6 en 2024), y la CUP, con 3-4 escaños (4 en 2024). En el bloque de la derecha, el PP se consolida con 14-16 escaños (15 en 2024), mientras que Vox se mantiene con 10-12 escaños (11 en 2024). La fragmentación del Parlament, donde ningún bloque alcanza la mayoría absoluta de 68 escaños, anticipa un escenario electoral marcado por la necesidad de pactos y negociaciones entre fuerzas políticas sumamente dispares.

El desplome del apoyo a la independencia refleja un cambio de prioridades entre los catalanes, que podrían estar más centrados en cuestiones económicas y sociales tras años de tensión territorial. El auge de Aliança Catalana, que capitaliza el descontento independentista más radical, y el retroceso de la izquierda evidencian un giro en el panorama político catalán, que se encamina hacia unas elecciones marcadas por la incertidumbre y la polarización.