Los resultados de los alumnos catalanes vuelven a colocar en mal lugar a los responsables de Educación de la comunidad. Según las pruebas de competencias básicas del curso 2023-24 presentadas ayer por la consellera de Educación, Anna Simó, los alumnos catalanes han mejorado sus resultados en matemáticas e inglés —cifras a las que Simó se refirió como «brotes verdes»—, pero han empeorado sustancialmente en Inglés y en catalán tanto en primaria como en la ESO. Concretamente, los resultados en cuarto de la ESO en lengua catalana (70,7%) han sido los peores desde 2013. La caída es vertiginosa si se tiene en cuenta que el año anterior el porcentaje era de 72,3%.
Ante este panorama, Simó ha vuelto a señalar al alumnado inmigrante de cifras tan negativas en catalán, asegurando que éstas son «fruto de la nueva realidad sociolingüística que afecta a los centros». Por otra parte, ha mantenido que el descenso también es atribuible a que no el veto al castellano como lengua vehicular no se aplica convenientemente. «La inmersión no existe en secundaria. Se hace en unos determinados cursos de primaria, pero en secundaria no hay porque, por concepto, no hay inmersión lingüística», afirmó. Ello le sirvió para justificar el endurecimiento de la inspección educativa así como de los proyectos lingüísticos de los centros para que se consolide el monolingüismo en catalán.