El separatismo siempre ha negado dos de los efectos negativos más notorios del procés: la fractura social y el perjuicio económico. Ahora, el diario Expansión ha vuelto a poner de relevancia que el segundo se encuentra lejos de haber remitido. Y es que el año pasado la fuga de empresas no se detuvo, perdiendo Cataluña un total de 181. Este goteo incesante contrasta con la pujanza de la economía madrileña, que en el mismo periodo de tiempo ganó 191.
De esta manera, el año pasado 4.935 empresas trasladaron su sede social de una región a otra, de las que 1645 compañías se decantaron por Madrid. En cambio, el mayor número de huidas empresariales tuvo lugar en Cataluña, que ya ha perdido un total de 6.300 empresas desde 2012 —fecha en la que arrancó el desafío secesionista—. Según los expertos, estas cifras se explican por la inestabilidad política sumada a una política recaudatoria elevada, extremo este último que choca con la flexibilidad madrileña.