La popularidad de Òmnium Cultural no atraviesa su mejor momento. A la noticia de que su tesorero en las Tierras del Ebro se apropió indebidamente de 58.000 euros se le suman las críticas airadas que, en los últimos tiempos, vierte el separatismo más radical enojado con la supuesta tibieza nacionalista del colectivo. Las críticas arreciaron cuando Òmnium decidió no secundar la manifestación de la Assemblea Nacional Catalana contra la supresión del delito de sedición pactado entre el Gobierno y Esquerra Republicana —que bajo la visión de estos últimos no sería más que una añagaza tendida por España para aumentar la represión sobre el separatismo—.
Así, el senador y amigo íntimo del expresident Puigdemont, Josep maría Matamala Alsina anunció antes de la citada manifestación: «Hoy he pedido darme de baja de Òmnium Cultural. No estaréis en la manifestación de mañana y ya estoy harto de sectarismo. Espero poder volver pronto a ser socio». Tras esta publicación, otros destacados secesionistas como el concejal de Altafulla, Héctor López Bofill, o el lingüista Josep María Virgili, miembro el Grupo Koiné han efectuado severos reproches a la entidad. Para el primero, «la deriva contraindependentista de Òmnium es vergonzante. Lo que sea para salvar al goviernillo autonómico». Mientras, el segundo se ha dado de baja del colectivo argumentando que «se ha convertido en una muleta de ERC, el partido muleta de España en Cataluña».