En clave electoral hay que entender el pleno extraordinario del Parlamento de Cataluña sobre la crisis de la monarquía solicitado por el presidente de la Generalitat.
El vicepresidente Pere Aragonès (ERC), entrevistado por ACN, «ha criticado que Juan Carlos tenga una sombra bien clara de haber sido un rey corrupto» y que «el Gobierno se aleje del republicanismo» en este asunto. Dice que «del PSOE ya esperaban poco porque fueron uno de los puntales de la restauración borbónica de 1975, pero que de Unidas Podemos sí esperaban un posicionamiento claramente mucho más republicano».
Dando un salto en el vacío, ha pedido a Podemos que «en aquellos territorios donde ya hay una clara mayoría republicana, como en Cataluña, acompañen el proceso de autodeterminación». Soñar es gratis: Podemos apoyará todo lo que debilite la democracia española, pero no la secesión de ningún territorio.
El gran temor de los independentistas es que se les escapen votos hacia otras formaciones demagógicas; de ahí su intento de dar a entender que los de Podemos son «republicanos de palabra pero acatan la monarquía con los hechos».
Persistiendo en sus contradicciones, Aragonés afirma por una parte que «no podemos estar esperando una república española y aparcar el proceso de independencia», y por otra que el pleno monográfico de este viernes «ha de servir para ratificar el posicionamiento mayoritariamente republicano de Cataluña».
¿Republicano o independentista? Si es independentista, ese posicionamiento —de los diputados catalanes, no de Cataluña— no tendría que preocuparse en lo más mínimo sobre lo que hace o no hace el padre del Rey.