356 docentes exigen a la UAB que actúe frente al acoso ideológico

Desde varias universidades de España y otros 8 países respaldan a Àlex Serra, el alumno que denunció a su profesor de Derecho por acoso ideológico

Campus Universidad Autónoma de Barcelona Fuente: Uab.cat

Tras la denuncia del alumno de la UAB, Àlex Serra, contra su profesor de Derecho Internacional, publicada por El Liberal el sábado día 1 de agosto, 356 profesores de universidades españolas y de otros ocho países le respaldan mediante una carta dirigida a la rectora de la UAB, Margarita Arboix.

Los firmantes instan a Arboix a que conceda amparo a la asociación juvenil S’ha Acabat! ante Jaume Munich, un profesor de esa universidad que, según Serra, hace uso del aula para manifestar su ideología política, refiriéndose a España como “Estado fascista español”, o insultando a políticos y votantes constitucionalistas.

Dicho profesor, titular de Derecho Internacional Público en la UAB, ridiculizó en clase a su alumno y vicepresidente de S’ha Acabat!, Àlex Serra, llamándolo «patético» en presencia de todos sus compañeros. Según Munich, el alumno había intentado censurarle, ya que este esperó a que acabase la clase para mostrar su malestar al profesor. «Usted me ha faltado el respeto, me he sentido violento y espero que no vuelva a suceder«.

Los docentes confían en que Arboix «comparta con nosotros que el hecho de que un profesor utilice su posición (de poder) para adoctrinar, atentando contra la libertad ideológica y el derecho a la educación de los estudiantes, es algo inadmisible en un entorno democrático».

Entre los 356 firmantes figuran docentes de universidades de Reino Unido, Francia, Portugal, Canadá, Estados Unidos, Colombia, Venezuela y Chile. Estos recuerdan a la rectora que «en múltiples ocasiones los alumnos constitucionalistas han sufrido agresiones
por defender públicamente sus ideas en el Campus de Bellaterra
. Incluso se han visto mesas en las facultades en las que se recogían firmas contra ellos. Que ahora un profesor se sume impunemente a este tipo de acoso es de una gravedad inusitada«.

“Apelar a la libertad de expresión o a la libertad de cátedra para amparar lo ocurrido constituye un auténtico esperpento desde una óptica académica y, obviamente, una aberración jurídica”, insisten a Arboix.

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